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HUMILLADO, EGIDIO TORRE PAGA CARO SU TRAICION A TAMAULIPAS

HUMILLADO, EGIDIO TORRE PAGA CARO SU TRAICION A TAMAULIPAS

Por: Mauricio Fernández Díaz | 18 de julio de 2016


TERMINAN SEIS AÑOS DE HORROR Y MUERTE
EGIDIO TORRE SALE COMO ENTRO; POR LA PUERTA TRASERA DE LA HISTORIA
EGIDIO HIZO PACTO CON EL DIABLO Y HOY PAGA FACTURA; TEME POR SU VIDA
PEÑA NIETO OBLIGADO A RESCATAR TAMAULIPAS CON EL NUEVO GOBIERNO; ES MANDATO POPULAR.

*¿Los Tamaulipecos debemos pagar las culpas del Gobernador Sr. Presidente?

*Poco les importa a los tamaulipecos si el repudiado gobernador regresa caminando o en un ataúd

Los tamaulipecos seguimos pagando los errores políticos, administrativos y de seguridad cometidos por el aun Gobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú.

El desprecio del Ejecutivo Federal hacia el gobernante se ha visto reflejado en sus visitas a la entidad, en las cuales ha sido mas la simulación que la acción, más la retórica de Osorio Chong y el mismo Peña Nieto que el apoyo real, práctico y eficaz.

Si bien el Presidente inundó de soldados, marinos, armas y balas al estado, se le olvidó un detalle; el rescate de un Estado no se logra militarizándolo solamente, sino quitando de raíz lo que provoca que se viva en un Estado fallido; En palabras llanas, debió darle un ultimátum a Egidio Torre para que enderezara el barco y no lo hizo, con lo que se conviertió, junto con Osorio Chong en cómplice y coparticipe de la derrota que el PRI sufrió en el Estado, así como de los miles de tamaulipecos asesinados, extorsionados, secuestrados.

Cuando fue a rescatar Michoacán, llevó en sus alforjas, además de la presencia militar y un comisionado, nada menos que obras y programas por 45 mil 500 millones de pesos. Con ese recurso multimillonario se pueden generar fuentes de empleo, iluminar bastamente comunidades y municipios, invertir en complejos deportivos, cultura y educación, factores que, conjuntamente con el combate a fondo a la delincuencia, traen consigo la estabilidad de un estado.

Lo mismo sucedió cuando fue a rescatar a Guerrero; el presupuesto anunciado fue del orden de 30 mil millones de pesos…para el rescate de Guerrero

Dicho plan Incluyo obras como el desarrollo logístico e industrial del Puerto Balsas, la Autopista Intercostera y la modernización del Puerto de Acapulco.

En sus visitas a Tamaulipas, Peña Nieto ha cacheteado diplomáticamente al Gobernador al venir con las bolsas vacías, sin un plan integral de rescate y sin que se viera la mínima preocupación por inyectarle los tan necesarios recursos económicos a un estado colapsado.

Muchas armas, muchos militares, mucha fuerza bélica es necesaria; sin embargo, sin el apoyo financiero es completamente insuficiente; tal vez le sirvió al presidente para vengarse por que el PRI perdió en el Estado la votación para presidente, o quizá sus acciones de “secar” al gobernador fueron un golpe de estado soterrado, quirúrgico; quizá fue la estrategia idónea para maniatar y marginar a un gobernante incómodo. Pero esto no sirve, no aplica cuando se trata de una nueva era en la que se busca la salvación de un estado, de llevar esperanza y confianza a sus ciudadanos, a la sociedad que clama a gritos apoyo para salir de la parálisis causada por quienes decían que los gobernaban.

Un estadista verdadero no debe dirimir sus diferencias con sus adversarios políticos utilizando como arena de batalla al pueblo que nada le ha hecho; al contrario, el Gobierno Federal está en inmensa deuda con los tamaulipecos.

Abofetear, estrangular política y económicamente al nuevo Gobernador no sería válido cuando es la ciudadanía la que realmente sufre y paga culpas no cometidas.

Si el encono es contra Egidio Torre Cantú, que proceda de la manera que mejor le parezca; a final de cuentas las opciones del ejecutivo para castigar a un Gobernador al que considera traidor e inepto, corrupto y cobarde son muchas.

Lo que no se vale es llevarse entre sus enconos, pleitos y ambiciones a todo un estado, dejarlo sumido en la miseria, el desempleo, la inseguridad, la corrupción y todas las plagas que lo azotan.

Si la causa por la cual no ha traído en sus visitas a Tamaulipas recursos económicos se debe a la desconfianza de que sean desviados, robados o simplemente mal empleados, la solución ya la dió el mismo pueblo al desalojar al PRI de palacio de Gobierno; lo que viene ahora es simple; limpiar de arriba hacia abajo la ´podredumbre.

En estas elecciones el pueblo dispuso no solo un cambio de gobernante sino de partido, con todo lo que esto implica, esperando que esto garantice un rescate integral, no solo militar.

Ahora bien, el Gobernador sabía que por su causa Tamaulipas estaba castigado y aun así siguió aferrado a no dejar las migajas de poder que le arrojaban; hoy al final de su mandato recibe el justo pago a su avaricia, corrupción e ineptitud ya que sale en medio del escarnio, del repudio popular.

Huir de Tamaulipas pretextando una enfermedad que le “obligará” a guardar reposo hasta después del 1 de Octubre es humillante, indigno, vergonzoso;

Sale por la puerta trasera de la historia, tal y como entró.

Egidio, sufre los estragos de haber negociado con el diablo a cambio de poder y dinero.

Viejo, enfermo, sin aliados políticos y completamente solo enfrenta el pago de facturas con el C.O. que le continúa poniendo lumbre y amenaza con ejecutarlo a él y a su familia.

La suerte está echada. Exiliado, con miedo, se olvidó una vez mas de su enorme responsabilidad con millones de tamaulipecos y, a lo mucho, se limita a ordenar la publicación a través de su caduca oficina de comunicación social boletines que huelen a rancio, a enfermo.
Tal y como ya apesta el gobernador

En la oficina del tercer piso de palacio de Gobierno se baila ya la danza de la muerte por alguien que no supo, jamás aprendió lo que era gobernar.

Ahora, los ciudadanos cobraron la factura y esperan ansiosos que termine este sexenio de horror y muerte; sus esperanzas están cifradas en el que viene y poco les importa la suerte de Egidio Torre; No pecamos de crueles cuando decimos que muchísimos tamaulipecos estarían inmensamente felices de verlo en la cárcel o bien, dentro de un ataúd. A ese grado es el rencor, la ira que dejó sembrado a lo largo y ancho del territorio tamaulipeco

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