NI A SOL NI A SOMBRA

Con la llegada del PAN a los nuevos gobiernos:

OJALÁ QUE EN TAMAULIPAS SE LOGRE UNA ALTERNANCIA CON ALTERNATIVA

Por Ramón Padilla Loo | 20 de junio de 2016

En Tamaulipas estamos por estrenar lo que se dice es, un gobierno de alternancia. ¿Pero que es eso?, ¿Cómo funciona?. Hasta hoy lo que se sabe es que, una alternancia en el poder es un concepto propio de las ciencias políticas que, describe una posibilidad de permitir pacíficamente la llegada a los gobiernos, entre los líderes y partidos políticos que ejercen ese poder político en el país, estados, distritos y municipios.

Ahora bien, lo que no se dice al respecto de ello, es que en una alternancia, esta debe tener una buena alternativa de proyecto, pues sin ella, ese gobierno no prosperaría, y eso significaría proseguir con más de lo mismo. Pues sin duda alguna la ciudadanía, la más pobre, los de a mero abajo, jamás podrían experimentar una alternativa por un desarrollo sustentable y sobre todo contra la desigualdad social,

En México, la alternancia ya se experimentó, cuando se asentaron en el gobierno de la república mexicana, esto durante los dos sexenios “panistas”, donde una ciudadanía cansada de los mismos grupos de políticos provenientes del PRI, emitió y depositó su voto por la alternancia en el poder, cuando fueron presidentes: VICENTE FOX QUESADA y FELIPE DE JESÚS CALDERÓN HINOJOSA y que, hoy por hoy, ese país siguió igual, por no decir que peor. Pues no se demostró en esos gobiernos una alternativa de desarrollo posible y mucho menos el abatimiento a la desigualdad social.

Esto hace reflexionar que, a pesar de que a partir del año 2000, en México se le dio una oportunidad a la alternancia en el poder del gobierno del país y que permaneció por doce años. Donde a saber, en esa “docena” no se tuvo una alternativa de proyecto. Y que por otro lado se dijo que, existieron múltiples factores que impidieron el avance dentro de esa “supuesta” alternancia y que pudieron haber sido generados por los grupos políticos, empresariales, camarales y otros más, así como las familias y el “amiguismo” de algunos gobernantes  que, como siempre están como satélites, orbitando cerca de los gobernantes en turno. Por lo que no sé tuvo, ni se dio, ni se llegó a tener una verdadera alternativa de proyecto, sino una simple y sencilla continuidad fundamental de los gobiernos anteriores.

Esperemos que eso no pase en Tamaulipas, por que ahora con los nuevos gobiernos que, se dice son una alternancia pacifica y que son los que ganaron debido a que, la ciudadanía se decidió a experimentar ese cambio de gobierno, apoyando con su voto a esos nuevos gobernantes y  que ahora, deberá de confiar en la facción panista que a partir del 1 de Octubre de 2016, será la que dominará y dirigirá los destinos de los tamaulipecos. Lo que nos resta decir y esperar es que: ojalá y nos vaya bien, y no nos hayamos equivocado, y que no se vuelva ha incurrir en esos nulos efectos políticos pasados que, en lugar de avanzar, se queden estancados o peor aún, vayan en retroceso. 

Por que de igual manera, se dice que la concepción tradicional; la posibilidad de alternancia política, es una condición necesaria para la democracia, aunque no sea una condición suficiente, para encarar las situaciones en que se encuentra un gobierno. Es más una alternancia en el poder puede efectuarse, con criterios completamente ajenos a la democracia; esto según algunas coyunturas históricas.

Por otro lado, en un gobierno con eficacia y eficiencia se crea una condición “sine qua non” de una alternativa efectiva, es por eso necesario tener una alternancia con alternativa, pues de otra manera sería imposible alcanzar los objetivos de desarrollo en educación, de salud, de empleo, de abatimiento a la desigualdad que, de no ser así, se estaría cayendo en el desastre en el que ahora vivimos y transitamos. Donde cada día vemos un grave deterioro en el tejido social, en la educación, en lo ecológico y en la falta de una sólida infraestructura en el país, estados, distritos y municipios. 

Por lo tanto, la alternancia en un gobierno, en la cual no se de una buena alternativa de proyecto, este no podrá funcionar como tal. Pues un gobierno que, no sea eficaz y eficiente y que aborde los problemas sociales de manera casuística, pudiera ser un gobierno hiperquinético que, nada más anda con la “gente de confianza” o los “cuates”. Y eso, no es lo que se pretende,  sino que ese gobierno debe de ser uno que, opere en base en el conocimiento profundo de los problemas que se deben de resolver. Adquirir un compromiso real con el país, con los estados, con los distritos y con los municipios y tener un conocimiento que sea efectivo, para encarar, enfrentar y proporcionar una solución a las situaciones difíciles en que se encuentra una sociedad que, cada día requiere y anhela ser gobernada por un buen sistema político-gubernamental.

Así que, de tal manera, sí se quiere llegar a tener una verdadera alternancia, ésta debe de incluir una buena alternativa. Ya que actualmente existen quienes consideran que, ya es tiempo de darle lugar a un partido político que sea totalmente social-demócrata. Pues, ¿tal vez?, esa podría ser la clave para formar una nueva clase política que, le daría solución a la problemática que enfrentan la mayoría de los mexicanos, y en especial, cada vez que haya cambios en los poderes de los gobiernos en México.

Es por eso que, sí lo que se quiere es evitar, como lo que ha ocurrido con los gobiernos priístas e incluso con el actual PAN, donde un voto dado, es la continuidad de esos partidos, y que significan darle nuevas oportunidades a unos neoliberales que, imaginan una gobernabilidad en que las demandas sociales y económicas pueden ser puestas fuera de la política, estaríamos cayendo en que, esa sería una alternancia partidista y de grupos exclusivamente y no una que sirva para la sociedad en general.

Siendo eso así, aún podemos decir al respecto que, continuamente y conforme pasan los años, estamos siendo conducidos a un mayor desencanto de las masas, sobre todo en los procesos de transición democrática, y eso nos está llevando igualmente, al riesgo de una despolitización acentuada. Que de seguir así, esto sería la base ideal del surgimiento de un nuevo autoritarismo regresivo.

Lo que sin lugar a dudas, haría necesario que, la ciudadanía pusiera más atención en las reformas del estado, a fin de que la democracia se vuelva crecientemente participativa, como la reelección de senadores, diputados, presidentes municipales y quizá gobernadores; la revocación de mandato de Ley, los dispositivos de creación obligatoria de mayorías en el congreso, el referéndum, la consulta popular y el plebiscito que, son otros tantos mecanismos de la democracia que resultan urgentes a la sociedad mexicana.