PULSO INFORMATIVO TAMAULIPAS – COLUMNAS

La historia lo consigna, el espionaje siempre ha sido utilizado y bien recompensado, sólo basta remontarnos al antiguo testamento para enterarnos que Josué al guiar a los israelitas a la tierra prometida utilizó a dos de sus lugartenientes cuyos nombres no menciona la historia, para que marcharan de incognito a Jericó para estudiar la estrategia de invasión desde el mismo lugar.

Al llegar encontraron cobijo en la casa de una prostituta cuyo nombre si consigna la historia: Rahab. La meretriz por los favores brindados recibió como premio el respeto a su vida, a su burdel y a los clientes asiduos que estuvieron ahí durante la toma de la ciudad.

Yo siempre he dicho que ser suripanta, espía o político rinde grandes beneficios.

En otra historia vieja, los Filisteos contrataron como espía a Dalila para que indagara cual era el verdadero origen de la fuerza de Sansón, quien enamorado le confesó que toda la fuerza radicaba en su cabellera, por lo que los judíos al enterarse, le compraron de inmediato las tijeras más filosas.

Posteriormente en ¨el arte de la guerra¨ ya con claras intenciones doctrinarias Sun Tzu escribió: “La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas; personas que conozcan la situación del adversario. Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante.”

Con tan bella escuela, no es raro pues que el espionaje se aplique en la política y en el ejercicio del poder, así que sin remontarnos a la historia, sino a las hemerotecas del mundo, encontraremos material más que suficiente para entender que, delictiva o no, la práctica es recurrente.

Nadie se salva, ni el ciudadano común que poco a poco trata de integrarse a los avances tecnológicos, pues ya ha quedado fríamente comprobado que el Face Book es una fuente de espionaje natural, con la salvedad de que uno mete la información que quiere que se sepa.

Hoy los espías citadinos no requieren de infiltrados, ellos mismos con personalidades inventadas acceden a la fuente de datos con la autorización total del sujeto a espiar.

Hay quienes conscientemente se dejan espiar, pero hay otros, los mas, que ni idea tienen de cómo es que, de la noche a la mañana comienzan a recibir correos ofertándoles artículos deportivos de su interés, hasta que recuerdan que hace algunos meses registraron entre sus intereses tal o cual deporte en su página de Face book.

Y este es sólo un ejemplo, para el ego de los gobernantes tener cada día más y más amigos en sus cuentas de redes sociales es un signo de progreso, aunque entre sus muchas nuevas amistades se escondan con identidad falsa muchos periodistas que así practican el ESPIONAJE POLÍTICO.