Síntesis

Por: Isaac MOLINA ZAPATA

Desde hace muchos años se ha dicho y repetido que ser maestro es de las profesiones más nobles. También que el maestro es forjador de profesionistas; que es un personaje tan importante, a grado tal que gran parte del acontecer diario en la sociedad tiene que ver con los maestros. Por ello, los padres de familia dejamos a nuestros hijos en las manos de ellos, confiando en que ellos tendrán la honestidad suficiente para hacer de nuestros hijos buenas personas.

No en balde a partir de hace ya muchos años el gobierno federal tiene a los menores en una elite de empleados federales excelentemente pagados por el estado mexicano. Por ello también su sindicato es de los que más prebendas y canonjías tienen a nivel nacional. Por ello vemos que muchos profesores gozan de sueldos muy elevados, que un empleado normal tal vez nunca llegaría a obtener. Y por lo anterior, los que estamos inmersos en la sociedad en que vivimos no tenemos ninguna deuda con los maestros, pues están muy bien pagados los servicios que prestan. Al contrario son los mentores los que tienen que esforzarse para desquitar los jugosos sueldos que obtienen, con el pretexto de que tienen en sus manos la educación de nuestros hijos.

Lo anterior es sólo una pequeñísima síntesis del tema que en otra colaboración abordaremos. Pero el caso viene a colación porque en días pasados la profesora Magdalena Peraza Guerra, en un alarde de intransigencia, externó públicamente su apoyo a los candidatos del PRI en Tampico. Cuando no debió hacer tal, pues su investidura como primera autoridad municipal se lo prohíbe. Pero aquí la cuestión es otra: se dice que el voto duro que pudiera tener Magda radica precisamente en los maestros, no en la gente que manejan los líderes de colonos; se dice que la mayoría de las personas que en cada elección votan por Magda son ellos. De ser así estamos ante una ofensa grandísima que los mentores han hecho a la sociedad tampiqueña. No se concibe que la ciudadanía esté a expensas de lo que hagan ellos (maestros) para elegir a nuestras autoridades. Incluso, habrá mucha gente que como yo, se rehúse a creer dicha versión. Bastante caros le salen a la sociedad los profesores de Tampico, y Tamaulipas en general, como para que encima de todo quieran secuestrar la democracia. Pero tengo mis dudas. De todas formas, lanzo un exhorto a todos los maestros de Tampico, muchos de ellos amigos míos, para que ellos, principalmente ellos, que son quienes están mejor preparados, y conocen e inculcan los valores, no se dejen manipular por falsos mesías (Magda Peraza) que sólo buscan el beneficio personal y no el de grupo. Ahí está de muestra, la hermana como regidora en la planilla del PRI. Es hora de que los profes cumplan con el rol tan importante que les ha encomendado la sociedad, y razonen de verdad su voto; que no lo den por compromiso, o por obligación. Que hagan un beneficio a los tampiqueños y apoyen a quien pueda dar a nuestra ciudad un buen gobierno municipal. Y aquí sí cabe decir: “al maestro con cariño”.

Como siempre amable lector, la mejor opinión es la de usted. Hasta la próxima.